No es fácil escribir. Como dijo aquel, lo natural es no hacerlo. Leer es mucho más gratificante. Y la oferta siempre está esperando. Es cuestión de buscar, de insistir, y acabas encontrando libros, textos que justifican tu decisión.
Así, solo con una cierta vergüenza uno debe aceptar que llegó tarde, pero llegó al mundo de Valle-Inclán. Bueno, en concreto al de Tirano Banderas (porque, mucho antes, habíamos llegado al de las Sonatas, diría yo, allá por 1981, y luego en COU a Luces de Bohemia, pero solo guardo el recuerdo respetuoso de una lectura imponente, de las que o puedes echarte a la espalda o pasarte por el bajo vientre).
Tengo la sensación de que obviamos buena parte de nuestra literatura, al menos en nombre de una televisiva modernidad, bajo la bandera de una contemporaneidad que no paga con la misma manera la dedicación que le concedes. Y de nada vale responder con que se filmó una película en su día, y la viste, ni que su contenido fuera objeto de atención de una cierta corriente de la literatura hispanoamericana.
Tirano Banderas no es solo un argumento. Si así fuera, no sería tan grande esta obra. Adquiere volumen y transmite placer lector por el estilo con que Valle desarrolla su historia, por una sintaxis singular, por un léxico tan personal que solo algunos de sus discípulos supieron luego reconocer como una de las características de su prosa.
Es una obra que te arrastra a leer el resto de lo que Valle escribió. Pero no hay otra obra que se le iguale. Pienso que si ha sido el principio de una larga saga por su tema también Tirano debiera dar lugar a otra larga saga de escritores tan solo por su estilo. Pero ahí uno ya no puede intervenir. Es cuestión de los lectores que luego se convierten en escritores.
Como decía, tardé en llegar aquí. Recuerdo que en nuestras cenas, Juanjo Manau mencionó en alguna ocasión la sorpresa que le había causado y cómo le escuché e inmediatamente vi el ejemplar que estaba en casa sin abrir desde vete a saber cuánto. Pero como tampoco nadie de los de la mesa compartía aquella opinión el tema pasó de largo, probablemente hacia temas aparentemente más interesantes tanto como intrascendentes.
Boutade del día: deberíamos crear grupos en las redes sociales de "gentes que hemos leído el Tirano Banderas", o de "lectores que tienen en un pedestal a este o aquel otro autor", en un paso más hacia la ceación de espacios no especializados en los que hablar de aquellas lecturas o pasiones que se nos han desatao sin darnos cuenta.
