Al llegar al rincón de LibrosOrwell, hoy me esperaba un viejo amigo, Los asesinos de Ernest Hemingway. Durante tiempo leí referencias sobre la calidad de los relatos de Hemingway. El Maestro, nuestro mentor y más que amigo, Pere Rovira, siempre se deshizo en elogios sobre el relato que da título a este volumen y también sobre "La vida corta y feliz de Francis Macomber".Llegamos a buena parte de nuestras mejores lecturas gracias al consejo, al soplo que los amigos nos daban al hablar de este o aquel otro libro. Parecerá mentira, pero Hemingway no entraba en el lote de las vastas y dispersas lecturas de un adolescente de los años 80. Los cuentos de E.H. siempre quedaron a la sombra del renombre de las novelas que con una perspectiva reivindicativa se leyeron y editaron en los primeros años de la democracia.
Pero, por más que los buscabas, en los días en que Internet solo era una herramienta de astronautas, no había forma de encontrarlos. Incluso creo que debí ver antes la película que se filmó sobre su argumento antes que leer el texto mismo.
En aquellos dias en que aún se editaba sin vergüenza la Obra Completa de los Premios Nobel para su venta en los quioscos, aparecieron publicados los relatos completos, o casi, de E.H. Y ahí los cacé, diría yo, aunque no los leí hasta el verano de 1996, según anoté en las primeras págimas.
Se queda uno con ganas de leer más relatos de E.H. cuando cierra un volumen de cuentos suyos, más aún si, como es el caso, este es un libro no reeditado en bolsillo por esta editorial ni por ninguna otra del pais, durante largo tiempo, hasta que hace unos años Lumen se decidió a sacar sus Cuarenta y nueve primeros cuentos, en una edición de cuidada pero nada asequible. Otro pelo nos luciría si además de a don Pío Baroja también incluyéramos dentro de las lecturas obligatorias las de don Ernesto. [Añado enlace a un artículo de El País, con el que me he tropezado y que también bendice estas páginas, por si alguien se ha quedado con ganas de más]
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